Los vehículos de combustión conllevan una serie de costos que abarcan desde su compra hasta su mantenimiento y operación. El mantenimiento regular es esencial para asegurar su rendimiento y longevidad, e incluye tareas como revisiones periódicas y cambios de fluidos. Sin embargo, los costos de mantenimiento pueden variar considerablemente según el tipo de vehículo, su antigüedad y las condiciones de uso.