TRUMP OPINA QUE AVIONES PRESIDENCIALES SON DEMASIADO CAROS

Seis semanas antes de tomar el cargo, Trump está dejando entrever que tomará un papel de intervercionista en la economía nacional,

NUEVA YORK (AP) -- El presidente electo Donald Trump, un advenedizo en la política y quien se jacta de sus habilidades corporativas, se convirtió el martes en empresario en jefe, primero al exigir al gobierno que cancele una orden de miles de millones de dólares para nuevos aviones presidenciales y luego elogiando el compromiso de una compañía japonesa de investir miles de millones de dólares en Estados Unidos.

Seis semanas antes de tomar el cargo, Trump está dejando entrever que tomará un papel de intervercionista en la economía nacional, además de mantener su estatus de celebridad siempre que tenga una oportunidad.

La declaración del empresario acerca del avión presidencial provocó que las acciones de la armadora Boeing cayeran temporalmente, y generó nuevas dudas sobre la manera en que su gobierno - sin mencionar sus arremetidas en Twitter - afectará a la economía.

"El avión está totalmente fuera de control", dijo Trump a la prensa en el vestíbulo de la Torre Trump, y tachó el acuerdo de "ridículo".

"Creo que Boeing está exagerando. Queremos que Boeing tenga muchas ganancias, pero no tantas".

Poco después, Trump volvió al vestíbulo acompañado de Masayoshi Son, el director general de SoftBank, un enorme conglomerado de telecomunicaciones que cuenta entre sus activos con Sprint. Trump señaló con orgullo el compromiso de Son de invertir 50.000 millones de dólares en Estados Unidos, lo que de acuerdo a Trump podría generar 50.000 empleos.

Trump - quien también publicó el acuerdo en Twitter - estrechó la mano de Son y posó para fotografías, regodeándose de la misma manera que la semana pasada, cuando recorrió la fábrica de Carrier en Indiana al anunciar un acuerdo para conservar 1.000 empleos que la compañía planeaba trasladar a México.

En cuanto al Air Force One, el gobierno tiene un contrato con Boeing para construir dos nuevas aeronaves, que entrarían en servicio alrededor de 2024. Eso significa que Trump nunca abordaría los aviones que trasladan al presidente de Estados Unidos por todo el mundo.

La Fuerza Aérea ha presionado para que las aeronaves se entreguen antes de lo programado, al afirmar que los actuales Boeing 747 son cada vez más viejos y sus reparaciones más costosas para mantenerlos en condiciones de vuelo. El contrato para el desarrollo y la construcción de las nuevas aeronaves era de unos 3.000 millones de dólares, pero de acuerdo a reportes los costos han ido en aumento. La cifra de 4.000 millones de dólares que citó Trump aparentemente incluye operación y mantenimiento.

Trump comenzó con sus ataques verbales hacia Boeing a las 8:52 a.m. al tuitear: "Boeing construye un Air Force One 747 totalmente nuevo para los futuros presidentes, pero los costos están fuera de control, más de 4.000 millones. ¡Cancelen esa orden!".

El tuit se presentó 22 minutos después de que el The Chicago Tribune publicara una historia en la que el director general de Boeing expresara su preocupación sobre la postura comercial de Trump.

Entonces el presidente electo descendió al vestíbulo del rascacielos de Manhattan que lleva su nombre para reiterar su punto.

En 2013 Trump tuiteó que tenía acciones en Boeing, pero un portavoz indicó el martes que vendió todos sus intereses en junio. La venta no fue publicitada por su equipo de campaña en ese momento, y sus asistentes no revelaron las ganancias que habría generado.

En caso que Trump hubiera retenido su portafolio de acciones, tendría que presentar repetidos reportes ante la Oficina de Federal de Ética Gubernamental. Una actualización de 2012 a la Ley de Ética en el Gobierno requiere que los presidentes y otros altos funcionarios federales reporten ese tipo de transacciones.

Boeing respondió a Trump el martes por medio de un comunicado: "Actualmente estamos bajo contrato por 170 millones de dólares para determinar las capacidades de estas complejas aeronaves militares que cumplen con los requerimientos únicos del presidente de Estados Unidos. Estamos ansiosos por trabajar de manera conjunta con la Fuerza Aérea de Estados Unidos en las fases subsecuentes del programa que nos permitan entregar los mejores aviones para el mandatario al mejor costo para los contribuyentes estadounidenses".

Actualmente Trump usa su propio avión, un Boeing 757, que personalizó con piel blanca y oro, una enorme televisión de pantalla plana y una recámara. Pero como presidente se espera que viaje a bordo de la aeronave de la Fuerza Aérea, que está equipada con dispositivos especiales de seguridad, defensa y comunicaciones. El Air Force One también cuenta con asientos para la prensa; Trump generalmente no permite que los periodistas viajen en su avión.

POR JONATHAN LEMIRE
Prensa Asociada
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