LA FOTOGALERIA DE VENEZUELA: COLAPSO ECONÓMICO CAMBIA A LA SOCIEDAD DE SUCRE

La nación sudamericana tiene pocas ciudades grandes, y cuando hay momentos difíciles, la capital recibe la mayor parte de los recursos.

CUMANA, Venezuela (AP) -- Los venezolanos tienen un dicho: "Caracas es Caracas, y lo demás es monte y culebra".

La nación sudamericana tiene pocas ciudades grandes, y cuando hay momentos difíciles, la capital recibe la mayor parte de los recursos. Eso ha significado que el colapso de la economía se sienta con mayor fuerza en el resto del país, aunque es menos visible.

En el estado costero de Sucre, la sala de urgencias del hospital se inunda a diario y los pacientes ayudan a sacar el agua lodosa con escobas.

En sus casas con paredes de concreto y piso de tierra, los niños y adultos también duermen por las tardes. Dado que no hay esperanza de conseguir suficiente comida, resulta sensato conservar la energía. Las familias pasan el tiempo hablando de las cosas que desearían comprar si pudieran: pasta, harina y azúcar. Las verduras ni siquiera se mencionan. Los padres dicen que los maestros roban la comida de los almuerzos escolares.

En esta foto del 4 de noviembre de 2016, un oficial del comando antisecuestro y contra la extorsión de la Guardia Nacional da instrucciones a la gente que se forma para comprar comida en una tienda en el centro de Cumaná, estado de Sucre, Venezuela. Los agentes de esa corporación resguardan los lugares a los que llegarán camiones con comida. (AP Foto/Rodrigo Abd)

En esta foto del 4 de noviembre de 2016, un oficial del comando antisecuestro y contra la extorsión de la Guardia Nacional da instrucciones a la gente que se forma para comprar comida en una tienda en el centro de Cumaná, estado de Sucre, Venezuela. Los agentes de esa corporación resguardan los lugares a los que llegarán camiones con comida. (AP Foto/Rodrigo Abd)

Hartos por el hambre y la aparente indiferencia hacia su situación, los habitantes de Sucre comenzaron a saquear tiendas a mediados de año. Ahora, soldados con fusiles AK-47 resguardan hasta la bodega o panificadora más pequeña.

La gente solía subsistir de la pesca y la industria azucarera. Cuando el entonces presidente Hugo Chávez les prometió una mejor vida con su revolución socialista, votaron por él en proporción de tres a uno. Ahora, las plantas de procesamiento de pescado y los ingenios trabajan a la mitad de su capacidad. La maquinaria se oxida por la sal de la brisa, y no hay manera de encontrar refacciones.

Algunos trabajadores han optado por actividades delictivas, y los criminales de carrera se han vuelto más sádicos. En el otoño, unos pandilleros decapitaron a un hombre y metieron la cabeza en su propio estómago. Semanas después, los miembros de una unidad militar de élite hincaron a nueve hombres frente a su casa y los mataron a tiros. Los soldados fueron arrestados posteriormente, pero sólo después de que cientos de habitantes cerraron por días una importante carretera de Sucre para presionar una respuesta de Caracas. En las provincias, tienen que pasar al menos días para que alguien se entere de lo que sucede ahí.

POR HANNAH DREIER
Prensa Asociada
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