El Papa Francisco: ¡La guerra viene del demonio porque quiere el mal!

“No existe un Dios de la guerra”, afirmó añadiendo que es una obra del “maligno” que “quiere matar a todos”.

VATICANO, (ACI).- El Papa Francisco aprovechó la homilía de la Misa que celebró en la capilla de la Casa Santa Marta, para recordar la visita a Asís que realiza hoy con motivo del Encuentro por la Paz y afirmó que la guerra es uno de los signos del demonio. “No existe un Dios de la guerra”, afirmó añadiendo que es una obra del “maligno” que “quiere matar a todos”. Por eso, Francisco pidió orar con la convicción de que “Dios es un Dios de paz”. El Papa Francisco acude a Asís, la ciudad en la que nació y creció San Francisco, 20 años después de San Juan Pablo II para celebrar el mismo encuentro de paz. “Hoy , hombres y mujeres de todas las religiones nos reuniremos en Asís. No para hacer un espectáculo: simplemente para orar y orar por la paz”, afirmó. Hoy se invita “a todos los hombres de buena voluntad, de cualquier religión, a orar por la paz” porque “¡el mundo está en guerra y sufre!”. “Si hoy cerramos el oído al grito del pobre, invocará a su vez y no obtendrá respuesta. Si nosotros cerramos el oído al grito de esta gente que sufre bajo las bombas, que sufre explotación por traficantes de armas, puede darse que cuando nos toque a nosotros no obtengamos respuesta”. La guerra “no la vemos”, continuó Francisco. “Nos asustamos” por “cualquier acto de terrorismo” pero “esto no tiene nada que hacer con lo que ocurre en esos países, en esas tierras donde día y noche las bombas caen y caen” y “matan niños, ancianos, hombres, mujeres”. “¿La guerra está lejos?”, se preguntó el Pontífice. “¡No!, está muy cerca” porque “la guerra toca a todos”, “la guerra comienza en el corazón”: “Que el Señor nos de paz en el corazón, nos quite toda querencia de avidez, de codicia, de lucha”. “¡Paz, paz!!, pidió. Que nuestro corazón sea un corazón de hombre o mujer de paz. Y más allá de las divisiones de las religiones: ¡todos, todos, todos! Porque todos somos hijos de Dios. Y es Dios el Dios de paz. No existe un dios de guerra: ese que hace la la guerra es el maligno, es el diablo, que quiere matar a todos”. Francisco invitó a pensar en los que sufren la guerra, también “en la gente a la que no le llega la ayuda humanitaria para comer”. “No pueden llegar las medicinas. Están hambrientos y enfermos. Porque las bombas impiden esto. Y mientras nosotros rezamos, sería hermoso que cada uno de nosotros sintiera vergüenza. Vergüenza de esto: que los humanos, nuestros hermanos, sean capaces de hacer esto. Hoy es día de oración, de penitencia, de llorar por la paz; jornada para sentir el grito del pobre. Este grito que nos abre el corazón a la misericordia, al amor, y no salva del egoísmo”.
Por Alvaro de Juana
ACI Prensa
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